Me imagino que según se va acercando el final todo resulta más fácil, no porque no cueste, no porque no sienta, sino porque una vez intentado todo lo único que invade mi ser es la resignación.
La resignación de tener que aceptar la decisión de otro, en este caso otra, pero no se puede obligar a querer a nadie. No se puede hacer que otra persona sienta lo que a uno le gustaría que sintiera, así es la vida.
Según se va haciendo un repaso de lo que han sido los último siete meses, desde una perspectiva más neutra y menos cegadora, es fácil descubrir lo que todo el mundo lleva viendo desde el principio. Es más fácil darse cuenta de cómo han ido evolucionando las cosas, de cómo uno solo, en este caso yo mismo, me he ido metiendo en un bucle cada vez más degradante y destructor.
No se que es lo que finalmente activará el resorte de la conciencia, ojalá pudiera ser alguien que fuera capaz de reparar todo el daño que me han hecho, alguien que me recogiera del fondo y fuera capaz de hacerme ver la luz, que fuera capaz de hacerme creer otra vez en todo aquello en lo que he creído siempre.
Eso sería fácil, ideal, pero además de ser difícil que ocurra sería injusto. Nadie en el mundo debería pagar los pecados de otro, nadie debería cargar con las culpas de los demás.
Y si eso no fuera suficiente, ahora mismo no soy capaz de creer en el amor, me cuesta hacerme a la idea de que vuelva a abrirme a nadie. Todavía no soy consciente de los daños que esta historia van a dejar desperdigados por mi alma pero si tengo claro que van a ser muchos, nunca demasiados, pero que me va a costar levantar la cabeza y ver una sonrisa sincera y sentida.
El haber prolongado esto hasta estos extremos es en parte debido a esto, al miedo, la impotencia. Es duro darse cuenta que una apuesta personal, que la confianza depositada, no ha sido suficiente, que me equivoqué, que nunca fui capaz de ver lo evidente. Es duro negar al corazón lo que la razón ve tan claramente.
Han pasado momentos extraordinarios, de pasión, de entrega, de risas y caricias desmedidas, momentos intensos en definitiva que han ido supliendo todas las carencias, emocionales y afectivas que iba arrastrando, pero por fortuna o por desgracia, poco a poco el alma se ha terminado de desangrarse, de vaciarse por no recibir nada a cambio...
Es cuando menos difícil saber si es el alma o la razón lo que ahora aporta la carga negativa, cuál de las dos es la que se está cerrando y no permite más tortura, más dolor...
No se cuentas veces volveré a caer, cuantas veces dejaré que me destroce el corazón, pero lo que está claro es que cada vez le cuesta más recuperarse, que ya no puedo seguir inflando un sentimiento que está tan maltratado, tan exprimido, tan vacío...
Desde luego en el camino he encontrado mucho, pero nada que no estuviera allí antes, y desde luego no voy a dar las gracias por haberlo descubierto. Lo haré por estar ahí, por encontrar a personas que han estado apoyándome, escuchándome, entregando toda la bondad y todo el sentimiento que me estaban extrayendo de mi ser...por haber escuchado incluso sentido lo que yo sentía.
No tendré vida suficiente para poder agradecer a toda esa gente el haber estado ahí, el haber escuchado tanta sandez desatada, además de haber respetado casi todo con un silencio y resignación estoico.
No me habían hecho tanto daño en la vida, y si me lo habían hecho no soy capaz de acordarme, pero tampoco había sentido tanto nunca, y aunque nunca pueda llegar a sentirlo otra vez, he estado allí, lo he disfrutado en la medida que me han dejado, que ha sido insuficiente, pero que ha existido y me ha permitido conocer lugares dentro de mi que no sabía que existían.
Me imagino que de todo hay que sacar una lección positiva, un aprendizaje, algo que nos enriquezca, o cuando menos, nos aporte algo.
Desde luego no volvería a repetir el error, pero cuando se empieza a escribir algo nunca se sabe el final, y quizás sea eso lo que nos empuja a seguir escribiendo, a seguir dejándonos llevar a horizontes desconocidos y en muchas ocasiones inhóspitos.
A estas alturas no me puedo negar a mi mismo donde estoy, lo puedo hacer con el Mundo, pero no conmigo. Tengo claro que voy a caer todas las veces que ella quiera que caiga, no puedo borrar lo que siento, no puedo formatear el disco duro de mi corazón, aunque me encantaría.
En siete meses no se quien esa persona de la que me he enamorado, no la reconozco, no puedo ver detrás de esos ojos, no se lo que piensa, no se lo que hace, no se quién es, y eso es duro, es la muestra más palpable de un fracaso.
A estas alturas aunque todo cambiara, aunque todas las circunstancias que han condicionado la relación desaparecieran ya no podría depositar la confianza que he ido perdiendo a base de mentiras, de traiciones. El juego ha sido muy duro y muy injusto, las fuerzas nunca estuvieron equilibradas, siempre ha llevado las riendas de todo, ha manejado la situación a su antojo y de forma egoísta, muy egoísta.
Ese egoísmo es de agradecer, ha hecho más fácil el llegar a este punto, a puesto de manifiesto donde está y lo que es cada uno.
Poco a poco ha ido matando cualquier ilusión, cualquier viso de construir, ha arrasado con todo, sin mirar, simplemente dejándose llevar de una manera inconsciente, caprichosa.
Lo he dado todo, y de eso estoy seguro, no me he guardado nada, y aunque eso ha hecho muy doloroso el camino, también es cierto que lo ha acortado, no ha dejado prolongar la agonía.
Pero con esto y con todo ella sigue, sigue entrando en este juego macabro que no tiene sentido para mí, pero que para ella si parece tener un interés. Está claro que mostrarse tal cómo uno es, tan claramente, sin dejar nada, absolutamente nada en el tintero le ha puesto las cosas excesivamente fáciles, tanto que debe ser como un vicio para ella, algo con lo que jugar en sus ratos libres, que es el único espacio en su vida en el que he encajado todo este tiempo.
El cansancio es palpable, el corazón está exprimido, exhausto, latiendo por inercia, por el mero hecho de seguir viviendo, pero no sintiendo...el sentimiento, en cambio, es intenso. Se han juntado multitud de sentimientos en un mismo espacio. La traición, la desgana, la falta de estima propia, el saberse insuficiente....todo va poco a poco destruyendo todo lo que alguna vez fui y que aunque no quiera abandonar cada vez veo más imposible mantener.
Me ha matado poco a poco, recreándose en la indiferencia, en el menosprecio, y no se si lo peor es eso, o empezar a ser consciente de ello, darme cuenta que todo ha estado ahí desde el principio, que el juego no es nuevo, que nunca fue diferente, que no ha sido una degradación, que ha sido simplemente un vacile de dimensiones universales.
Me cuesta aceptar la desilusión, el fracaso, pero en algún sitio de mi ser que ahora no soy posible de localizar, lo que me desilusiona es que exista gente que se dedique a practicar estos juegos macabros; que sea capaz de destrozar a una persona sin otro sentido, ni fin, ni siquiera un beneficio, aunque sea leve.
La quiero, y posiblemente me pase media vida haciéndolo, recordando no se qué, pero aquello que me ha hecho sentir....
Me avergüenzo de reconocer este sentimiento, de mirarme a mi mismo y verme arrastrado, humillado y utilizado de una forma tan palpable.
Y seguirá, y seguirá...y no se cansará de hacer daño, de mortificarme, de jugar con algo tan sagrado como son los sentimientos de los demás....no se cansará de vivir en esa orgía de destrucción gratuita...

Me gustaría apostar contigo que saldrás del tunel y volverás a apostar, y esta vez habrá merecido la pena.
Te podría contar que se como se siente uno cuando da todo y, sin encontrar una razón, solo recibe más y más dolor camuflado en forma de esperanza y petición de paciencia.Pero tu has expresado perfectamente como se siente el corazón cuando está destrozado.
Por eso, quiero decirte que saldrás adelante,renovado.No perderás tu esencia.No hay peligro de que el rencor te vuelva desconfiado, aunque ahora lo creas.Recuperarás tu verdadero yo que, creo ,es excepcional.
Mientras tanto, y como sabes con quien puedes contar, apóyate en ellos que no te van a abandonar.
Seguro que debajo de ese lenin oscuro y desgarrado existe una persona con demasiados sentimientos para perderlos con alguien que no merezca la pena.
De todo de sale; todo tiene arreglo, excepto una cosa... algún día lo descubrirás